Según un reporte de la Corporación Participación Ciudadana elaborado durante la última campaña electoral, desde el 16 de enero hasta el 21 de marzo del presente año se generaron 544 tuits violentos contra candidatas y funcionarias quienes fueron atacadas en esa red social con mensajes de contenido discriminatorio.
Las expresiones más usadas en detrimento de las candidatas y personajes públicos femeninos fueron: vieja, corrupta, abortera, basura negra, entre otros.
El monitoreo también identificó que dentro de las expresiones de violencia política estas estaban relacionadas a la apariencia de la mujer, a su rol por género, su desvalorización y cosificación.
Todos estos aspectos hicieron que en la última reforma al Código de la Democracia, que está para veto del Ejecutivo, los legisladores incorporen articulados para prevenir y sancionar la violencia política de género.

“A pesar de que ya encontramos voces detractoras y que están en contra de aquello, nosotros creemos que es un avance. Vemos que hay un ejercicio de violencia política en el Ecuador, especialmente en contra de las mujeres”, aseguró Ruth Hidalgo, directora de la Corporación. Agregó que no es que las mujeres no quieran participar en política sino que no encuentran un ambiente seguro para hacerlo. Sin embargo, considera que si bien ya se incorporó el tema en las reformas, lo que faltaría de llegar a convertirse en Ley es que el Consejo Nacional Electoral (CNE) elabore los instructivos para combatir y prevenir la violencia política de género. “Se habla de sanciones pero no son específicas”, dijo.
La presidenta del CNE, Diana Atamaint, dijo que esta reforma es el esfuerzo de varios colectivos y organizaciones que luchan por los derechos de las mujeres para que en el país se ejerza una democracia sin violencia política de género.
Mientras que Susana González, viceprefecta del Guayas, agregó que incorporar este tema en el Código de la Democracia no solo beneficia a las actuales mujeres que ejercen la política sino a las futuras generaciones a través de un proceso real y participativo de la mujer.






